Dolor Cervical


Se denomina cervicalgia o dolor cervical a la sensación de dolor en la cara posterior del cuello, puede ser desde un leve malestar hasta un dolor intenso que se extiende hasta la espalda y los brazos. Más que una enfermedad, se trata de un síntoma que se deriva de alteraciones en los tejidos blandos (músculos, ligamentos y nervios) así como de las vértebras y los discos intervertebrales de la columna cervical. Hay muchas causas descritas como las lesiones por latigazo durante accidentes de tráfico, el desgaste articular debido a la edad y el estrés. Se presenta hasta en dos tercios de la población en alguna etapa de su vida, causa muchas bajas laborales y tiene altos cotos para los sistemas de salud. Ante la presencia de dolor severo es recomendable la valoración por un médico especialista que determine la causa y el tratamiento más apropiado.

 

¿Qué es el dolor cervical?

 

El cuello o columna cervical es una zona del cuerpo compuesta por cuerpos vertebrales que comienzan en la parte baja del cráneo y terminan en la parte más superior de la espalda. Los cuerpos vertebrales junto con sus ligamentos y músculos circundantes proveen estabilidad a la columna. El cuello soporta el peso de la cabeza y aunque tiene un gran rango de movilidad en comparación al resto de los segmentos de la columna, es un área menos protegida por lo que es vulnerable a lesiones y desordenes que producen dolor y restricción a la movilidad. El término “cervicalgia” proviene del latín “cérvix” que significa cuello y del elemento “algia” que significa dolor. Solo se refiere a la existencia de dolor en el cuello pero no especifica la causa. Otro término relacionado es el de “cervicobraquialgia” el cual se refiere a dolor cervical que se irradia a uno o ambos brazos. Si el dolor es de inicio reciente se habla de cervicalgia “aguda”, siendo la “crónica” cuando ha durado más de 3 meses.

 

¿Qué causa el dolor cervical?

 

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El 80% de la población presentara dolor cervical algún momento de su vida, esta condición se observa con mayor frecuencia en mujeres, y en personas mayores a 40 años con ocupaciones sedentarias. Hay muchas causas de dolor cervical y en gran parte de los casos no se puede determinar de manera específica la causa. Cualquier estructura del cuello puede ser causante de dolor como por ejemplo lesiones en los músculos, ligamentos, nervios o en las vértebras o discos intervertebrales. Se puede hablar de dolor cervical debido a:

  • Artrosis o desgaste del cartílago en las articulaciones de la columna cervical, más frecuente en personas de la tercera edad.

  • Enfermedades inflamatorias: Artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o Lupus son ejemplos de enfermedades que se relacionan frecuentemente con dolor cervical.

  • Traumatismos o esguinces cervicales: Es común el dolor cervical posterior a lesiones tipo “latigazo” que se dan en accidentes vehiculomotores en los cuales la columherniana cervical realiza movimientos bruscos de extensión y flexión forzadas posterior a choques por alcance. La contracción muscular que se produce causa micro lesiones en la musculatura y ligamentos cervicales que causan dolor y molestias en el cuello, hombros y espalda. En casos severos puede observarse fracturas en los cuerpos vertebrales.

 

  • Lesiones de los discos intervertebrales: El disco localizado entre cada vertebra actúa absorbiendo las cargas.  Con el tiempo su consistencia se va tornando más espesa y rígida con lo cual disminuyen el espacio entre los cuerpos vertebrales y  su capacidad de absorción de energía, esta condición se conoce como degeneración discal. Espacios intervertebrales más estrechos aumentan el estrés en las articulaciones de la columna y aumentan la presión en las raíces nerviosas emergentes d la médula espinal. También puede ocurrir hernias discales, condición en la cual los discos se hernian o protruyen dentro del canal medular, también pinzando las raíces nerviosas de la médula, más frecuentemente se altera el espacio entre la 5ta y la 6ta y entre la 6ta y 7ma  vértebras cervicales.

  • Malas posturas: Una postura inadecuada al escribir, al usar la computadora o ver la televisión, provocará una tensión inadecuada y desequilibrada en los músculos cervicales lo cual desencadenara dolor.

  • Estrés: Exceso de trabajo, preocupaciones excesivas, ansiedad entre otros son causa frecuente de cervicalgia.

  • Otros: Tumores, infecciones, etc.

 

¿Qué síntomas da el dolor cervical?

 

Lo más común es que se presente un dolor generalizado en la parte posterior del cuello, pudiendo extenderse hacia los hombros, hacia la zona entre los omóplatos, hacia uno o ambos brazos e incluso puede extenderse a la cabeza confundiéndose con una cefalea común. Se puede acompañar de dolor y rigidez a la palpación en los músculos de esta zona que se pueden percibir como tensión, debilidad o limitación en los movimientos del cuello. La combinación de dolor y contractura muscular puede hacer que el cuello adopte posiciones no rectas dejando la cabeza inclinada hacia un lado, condición comúnmente conocida como “tortícolis”. Cuando la causa subyacente involucra pinzamiento de las raíces nerviosas del cuello pueden encontrarse alteraciones sensitivas en cuello hombro y miembros superiores como hormigueo, disminución o ausencia de sensibilidad, incluso disminución o pérdida de la fuerza muscular.

 

¿Cómo se diagnóstican las causas del dolor cervical?

 

Se requiere de un interrogatorio minucioso y de un examen físico completo a nivel cervical que incluya los rangos de movilidad y fuerza muscular, puntos sensibles a la palpación y alteraciones neurológicas para encontrar la causa más probable de la cervicalgia. Al existir un antecedente evidente (una caída, mala postura al dormir, haber participado en accidente de tráfico) pueden orientar al origen muscular del dolor. La presencia de síntomas severos acompañados de alteraciones sensitivas es indicación para una investigación más detallada. El estudio indicado para valoración inicial es la radiografía simple en proyecciones anterior y lateral, aunque también existen más protecciones dependiendo de la patología que se sospeche. Con la radiografía se pueden descartar fracturas, subluxaciones, enfermedad inflamatoria crónica o degenerativa en las articulaciones intervertebrales o alteraciones en los orificios de salida de las raíces nerviosas. La tomografía axial computarizada (TAC) permite una mejor visualización de las estructuras óseas en casos en los que las radiografías revelan hallazgos inadecuados o insuficientes. La resonancia magnética nuclear (RMN) tiene utilidad en la valoración de estructuras dentro de la canal medular de la columna, permitiendo diagnosticar hernias discales o alteraciones propias de la médula.

Los estudios electrofisiológicos (electromiografía y velocidad de conducción nerviosa) permiten una valoración más específica de las estructuras nerviosas tanto en su origen como en su trayecto en los miembros superiores, teniendo la desventaja de requerir mayor tiempo de evolución con la sintomatología para arrojar resultados relevantes.

 

TRATAMIENTO

 

¿Cómo se trata la cervicagia?

El manejo inicial del dolor cervical debe enfocarse en opciones conservadoras que logren disminución del dolor y la inflamación, ejercicios de relajamiento de la musculatura cervical y medios físicos, logrando en la mayoría de los casos mejoría de los síntomas. Entre las opciones de manejo inicial encontramos:

Medicamentos orales

Pueden usarse tres tipos de medicamentos. Consulte a su médico antes de auto medicarse.

  • Analgésicos: Disminuyen o quitan el dolor, por ejemplo el paracetamol (Acetaminofén) o el tramadol.

  • Anti inflamatorios: Mejoran o disminuyen la inflamación en los tejidos blandos y en las zonas articulares de la columna. El ketorolaco, ibuprofeno, naproxeno, forman parte de los antiinflamatorios no esteroideos o AINES por su siglas. Son eficaces también en el alivio de dolor, pero su uso continuo o en dosis elevadas, puede ocasionar alteraciones estomacales o renales.

  • Relajantes musculares: Relajan las fibras nerviosas musculares, aliviando la tensión o contractura en la musculatura cervical. Un ejemplo de uso común es el metocarbamol.

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Terapia física

Existen muchas modalidades como por decir, masaje en musculatura de cuello y hombros, aplicación de frío y calor, ultrasonido, terapia transcutánea de electro estimulación nerviosa (TENS), la mayoría se realizan en centros de rehabilitación en sesiones programadas 3 a 5 veces a la semana, es importante la ayuda y supervisión de un especialista en esta área que indique las modalidades más adecuadas para cada caso. También existen técnicas de tracción ininterrumpida son técnicas económicas y fáciles de usar en casa, aunque en la actualidad han sido desplazadas por nuevas técnicas .

Higiene cervical

El término “higiene” se refiere a cambios en actividades diarias o posturas forzadas que promuevan el dolor cervical. Levantar objetos del suelo doblando las rodillas en lugar de la espalda, modificar altura de sillas de trabajo para que la visión quede a la altura de la computadora, etc. (Ver siguiente sección para más recomendaciones)

Collarín cervical blando

Existe controversia en cuanto a si el uso del collarín blando es beneficioso o perjudicial para lesiones por latigazo cervical. Muchos estudios demuestran que su uso prolongado retrasa la recuperación y promueve un aumento en la debilidad de las estructuras cervicales, incluso en estudios comparativos se ha demostrado recuperación mayor en pacientes manejados sin collarín blando tras accidentes de tráfico (sin evidencia de fracturas o luxaciones) en comparación a los que si se les coloco. La decisión de usarlo o no será dada por el médico especialista, se recomienda no utilizarlo por más de 7 a 10 días.

Terapia personal

En casos en los cuales el dolor cervical sea asociado a estrés es de ayuda la terapia psicológica o la promoción de actividades recreativas que mejoren el humor y la concentración del paciente.

 

¿Qué medidas puedo adoptar para prevenir el dolor cervical?

La cervicalgia en muchas ocasiones se debe simplemente al uso constante de posturas incorrectas y forzadas del cuello, tanto en la casa como en el trabajo, es importante la identificación de estas posturas que desencadenan dolor para su pronta corrección.

Hay que poner atención en:

  • Al leer un libro, mirar la televisión o la pantalla de la computadora estos objetos deben estar lo más cercano posible a la altura de nuestra visión

  • Al dormir el cuello debe mantener una posición recta por lo que hay que elegir una almohada de altura y consistencia adecuada. Dormir sin almohada, muchas almohadas o boca abajo no es recomendable.

  • Hay que practicar deportes o actividades físicas, si existe un problema cervical ya diagnosticado, evite actividades de alto impacto.

  • No sostenga el celular o teléfono entre la cabeza y el hombro.

  • Practique actividades como yoga o meditación.

  • ¡Sea feliz! Evite el estrés personal y laboral, y sus síntomas se controlaran de manera más adecuada.

 

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