Codo de Tenista


La epicondilitis lateral, mejor conocida como “codo de tenista”, es una condición dolorosa del codo causada por sobreuso. Aunque es muy frecuente encontrar esta condición en jugadores de tenis y raquet ball, también se encuentra en pacientes que practican otras actividades en las cuales usan de manera repetida el codo y la muñeca. El diagnóstico se basa en el cuadro clínico y la mayoría de los casos mejoran con terapia física y medicamentos orales, siendo pocos los pacientes que requieren intervención quirúrgica.

 

¿Qué es la epicondilitis?

 

La parte del músculo que se inserta y se fija al hueso se llama tendón. El uso constante y repetitivo del músculo causa pequeños desgarros en el tendón que con el tiempo causan irritación y dolor en la zona donde el tendón llega al hueso. Los músculos de la cara posterior y lateral del antebrazo se encargan de extender la muñeca y los dedos, sus tendones se insertan de manera conjunta en la cara lateral del codo, más específicamente, se insertan en una zona distal del hueso de brazo (húmero) llamada epicóndilo. La palabra “epincodilitis” significa inflamación del epicóndilo (“itis” significa inflamación), aunque no solo se inflaman los tendones, también hay afectación de los músculos y los tejidos circundantes como la bursa, la capa externa del hueso y los ligamentos de la cara lateral del codo. En realidad el término “epicondilitis” es erróneo ya que estudios a visión microscópica de estos tejidos no muestran la presencia de células características de inflamación, más bien, muestran invasión de tejido fibroso, es decir, se trata más de una enfermedad por desgaste que por inflamación.

 

¿Qué causa la epicondilitis lateral?

 

codo3

 

Esta lesión se encuentra frecuentemente en personas que practican de manera regular tenis u otros deportes de raqueta, de ahí que se le conozca comúnmente como “codo de tenista”, siendo el revés el golpe que más frecuentemente causa dolor. Estudios recientes han mostrado que el músculo que más se afecta es el extensor radial corto del carpo, este músculo se encarga de estabilizar la muñeca cuando el codo se encuentra extendido, por decir al dar golpes con la raqueta durante partidos de tenis, esto explicado que con el tiempo el músculo se debilita debido a los micro desgarres causados en el tendón en su inserción en el epicóndilo. La mala técnica de golpe con la raqueta también aumenta En general cualquier actividad que involucre torsiones repetitivas e intensas del codo, la muñeca y la mano puede llevar a esta afección. Carniceros, pescadores, mecánicos, albañiles, plomeros, carpinteros, pintores, secretarias, costureras, artesanas, enfermeras, entre otros más, pueden La edad promedio de los pacientes con esta enfermedad se encuentra entre los 30 y 50 años. No se ha demostrado diferencia en frecuencia entre hombres y mujeres.

 

 

¿Qué sígnos y síntomas se encuentran en el paciente con epicondilitis lateral?

 

Lo más frecuente es que el dolor tenga un comienzo insidioso y aumente progresivamente en intensidad en el transcurso de semanas y meses. Aunque se ve más frecuentemente involucrado el lado de la mano dominante, se puede ver afectado cualquier lado. codo2El dolor se localiza en la cara lateral del codo y se irradia de manera difusa hacia el antebrazo. El dolor se desencadena o se acentúa con actividades cotidianas como dar la mano, levantar objetos del suelo o usar herramientas en el trabajo como tijeras de jardinería, o destornilladores en talleres de mecánica, tales molestias causan una disminución en la fuerza de prensión de la mano llegando en algunos casos a obligar al paciente al soltar las herramientas.

También se puede presentar inflamación y calor en la zona dolorosa. Suele presentarse en un solo lado. La evolución es intermitente, teniendo periodos sin dolor y periodos con dolor en reposo y rigidez matutina en el codo afectado.

 

¿Cómo se diagnóstica?

 

El diagnóstico se obtiene con la historia clínica y el examen físico del paciente. Hay diversas maniobras que apoyan el diagnóstico.

  • Prueba de Cozen: Se pide al paciente que doble el codo a 90° y que intente extender la muñeca mientras que el doctor opone resistencia a la extensión. Si desencadena dolor es positiva
  • Prueba de Mills: Se flexionan los dedos y la muñeca, el antebrazo se rota hacia adentro haciendo que la cara dorsal del puño mire hacia arriba, si el paciente realiza extensión completa del codo manteniendo esta posición y se despierta dolor en la cara lateral del codo la prueba es positiva.
  • Prueba de la silla: Paciente de pie detrás de una silla y al intentar levantar la silla cogiéndola por la parte superior del respaldo se reproduce el dolor en el codo.

Estudios de imagen como las radiografías pueden ser útiles para descartar otras causas como fracturas o enfermedad articular. La ecografía aporta poca ayuda. La resonancia magnética nuclear muestra cambios degenerativos en el epicóndilo y puede mostrar enfermedades asociadas en el cuello como hernias de disco que también expliquen los síntomas. La electromiografía ayuda a descartar compresiones nerviosas. Se ha descrito el uso de inyecciones con anestésicos locales para confirmar el diagnóstico y ayudar a mejorar o desaparecer los síntomas.

 

TRATAMIENTO

 

¿Qué opciones de tratamiento existen?

 

La meta de tratamiento es disminuir o eliminar el dolor, reducir la inflamación, preservar la movilidad, prevenir la incapacidad y la recurrencia. Hay medidas no quirúrgicas y quirúrgicas.

Manejo conservador (no quirúrgico)

Entre 80% y 95% de los pacientes logran mejoría considerable con el manejo conservador el cual requiere apego a las indicaciones médicas

  • Descanso: La base de esta enfermedad es el uso excesivo, por lo tanto, el primer tratamiento es dar reposo al antebrazo afectado, esto significa cesar las actividades o deportes que causan los síntomas por varias semanas (2 -3 generalmente).
  • Frío y calor:. Las compresas frías ayudan a disminuir la inflamación y el dolor siendo más efectivas si se usan en las primeras 48 horas de iniciada la inflamación, se usan paquetes fríos o bolsas de hielo, se protegen envolviéndose en una toalla para evitar lesiones en la piel y se usan por 20 minutos 3 a 4 veces por día. El calor seco o húmedo es más benéfico si se trata de dolor crónico de más de 48 horas de evolución, usándose por el mismo tiempo y periodos que el frío.
  • Terapia física: El ultrasonido proporciona calor profundo lo cual ayuda a la inflamación del tendón, bursa y ligamentos. Los masajes y ejercicios personalizados ayudan a ganar movilidad, fortaleza y función en el área afectada. La hidroterapia ayuda a mover las articulaciones con mayor facilidad.

ejercicios

  • Terapia ocupacional: Los terapeutas ocupacionales pueden identificar modificaciones en las actividades cotidianas y actividades de riesgo en el trabajo así previniendo repetir lesiones, así como también pueden enseñarle ejercicios para fortalecer y estirar los músculos del antebrazo.
  • Férulas: Bandas para el antebrazo que reducen la tensión de los tendones en el epicóndilo.
  • Anti inflamatorios no esteroideos: Medicamentos administrados vía oral o en forma tópica pueden disminuir la inflamación y el dolor (Aspirina, diclofenaco, ibuprofeno, etc.)
  • Infiltración con esteroides: Por ejemplo la cortisona. Su uso es efectivo debido a la capacidad de los esteroides para disminuir la inflamación. El médico valorará que pacientes son los candidatos ideales para manejo con esteroides.

 

Manejo quirúrgicocodo

Está indicado cuando no se logra la mejoría de los síntomas después de 6 a 12 meses de manejo conservador. La mayoría de los procedimientos involucran resección del tejido dañado y reinserción el tejido sano al hueso. Hay muchas opciones las cuales tienen diferente indicación para cada tipo de paciente. Hay técnicas de cirugía abierta y por artroscopia (cirugía mínima invasiva) ambas con tasas similares de éxito. En épocas recientes se han despegado muchas investigaciones que apoyan el uso de Plasma Rico en Plaquetas (PRP), este es un preparado que se obtiene de la sangre del propio paciente y contiene una alta concentración de proteínas y factores de crecimiento que ayudan en el proceso de reparación tendinosa. A pesar de los múltiples estudios, ninguno tiene la evidencia suficiente para aconsejar firmemente su utilización.

 

Rehabilitación después de cirugía

 

El brazo se debe inmovilizar de manera temporal con una férula, retirándose las suturas y la férula en un lapso de 10 a 15 días después del procedimiento. En este momento se inician ejercicios de flexibilidad y estiramiento. Los ejercicios para fortalecer se inician hasta después de 2 meses. El retorno a actividades deportivas se suele aprobar hasta después de 4 a 6 meses postquirúrgicos, esto variando entre cada paciente y de acuerdo a la valoración del médico. La cirugía suele ser efectiva en 80 a 90% de los casos

 

 

 

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